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Textos


Hèctor Vargas: Lo imaginario / lo imaginable-
Un texto de Jorge Juanes.
Nadie puede pasar por alto la grandeza alcanzada en México por el grabado. Una tradición que viene de lejos y que cuenta entre sus filas a nombres egreglos, baste acordarnos de José Guadalupe Posada y Manuel Manilla.
Hèctor Vargas es un digno continuador, un artista joven que con sorprendente maestría técnica nos ofrece una propuesta que entrelaza lo real y lo imaginario poniendo en juego el mundo animal, vegetal y humano. La mirada fantástica de Héctor guía así una mano diestra y vertiginosa empeñada en forjar imágenes que tienen un denominador común: la permuta sin límites.

Ideografías y conceptoramas -dibujos, versos y conceptos
Un texto de Luis Ramaggio.
Miro su trabajo desde varios ángulos; me siento varias personas. Me siento adyacente, yuxtapuesto y cosas así. Hay un algoritmo sin patrón, una lógica impertinente, un sentido oculto: son dibujos peligrosos.
En su obra opera una discursividad especial. Además de los atributos naturales de un dibujo obseso y perfeccionista (líneas educadas que se matizan entre sí, volúmenes que se ordenan armónicamente y pesos visuales que se acomodan en lógicas matemáticas), se percibe un violento esfuerzo filosófico que nutre a sus piezas de sentido, valor documental y testimonio.
Al crear, Héctor se divierte mientras juzga y decide. En cada proyecto creativo él diserta –replicante- sobre temas, culturas y personas. En su obra se entrelaza todo; son aglomerados conceptuales que replican con certeza, lo que el autor piensa del mundo y sus múltiples payasadas. Héctor es un pensador. Sus composiciones proyectan y acomplejan; porque a cierto punto pareciera un ilustrador profesional que decidió opinar sobre las cosas. Pero no. Él es un artista que reacciona a los formatos, los soportes y los procesos sistémicos del aparato oficial creativo. Es libre. Explora, y cuando dibuja, versa.
Muy en la lógica de la edición o el pensamiento curatorial, Héctor Vargas busca la integración de razones administrables, como ingrediente primordial de su obra. Trata a sus dibujos como “documentos”. Y lo son. Fácilmente podemos seguir e interpretar un código mental que describe las instancias dimensionales que “explican” la razón de ser de sus piezas.
La obra de Héctor Vargas es vigente. Es una nueva propuesta en el contexto de la gráfica conceptual y las nuevas disciplinas artísticas. Casi como un lenguaje, es un dibujo que se aprende y se asimila.

Héctor Vargas. México [1986].
Un texto de Bernardo González.
Héctor Vargas practica arqueología a través de sus trazos. Con un dibujo de sofisticada técnica, desentierra la brutalidad humana y pone al descubierto la naturaleza más auténtica del ser: la violencia como la posibilidad social. Su obra se perpetua entre escenas y paisajes de pugna por el poder y el sometimiento. ¿No es algo inherente al hombre? Es una batalla constante entre la barbarie, el esfuerzo físico, los códigos primitivos y la recodificación de la masculinidad contemporánea a través de un dibujo obsesivamente perfecto. No guarda ningún escrúpulo para confrontar al espectador con los rincones de sentido más crudos de la humanidad: la carencia de disposición política, y su inevitable y arcaica bestialidad.